Ricardo Brizuela, Director del "Diario del Vino", nos permitió que a partir de ahora y en adelante podemos publicar sus informaciones en nuestra página "picaflor". Muchas gracias, Ricardo, vamos a empezar hoy:
Vino y Fútbol (5) El día que las vuvuzelas callaron
Escribe Ricardo Brizuela, Director de Diario del Vino
El equipo al que con mucho respeto empató México, fué
derrotado ayer por Uruguay con un categórico score de 3 a 0. Este dato no es
menor para un evento que mueve mundialmente miles de millones de dólares con
esta edición de la Copa del Mundo y, por lo menos en Sud Africa, el nivel de
negocios conseguido hasta ahora se caerán si el conjunto Bafana Bafana no
clasifica para la segunda ronda. Simultáneamente, los fantasmas de la historia
reciente del país emergen impiadosos.
Un traspiés de proporciones dió ayer el negocio del fútbol
en Sudáfrica, cuando el Bafana Bafana cayó ante la arrolladora potencia de los
uruguayos.
Hasta ahora, alegres números daban la razón a quienes
llevaron la realización del torneo contra todo argumento, incluso aquel
sostenido por una gran parte de la opinión pública que alertaba que no se debió
gastar cientos de millones de dólares en los estadios cuando el 40 % de la
población vive con menos de 2 dólares diarios.
Los festejos motivaron que las tiendas de licores - entre
los que se incluye el vino aunque en cantidades minoritarias dado que la
población local no lo tiene como una de las bebidas preferidas - hayan
aumentado las ventas en la semana que pasó en un 50 %. Colin Robinson, de Ultra
Liquors, sostuvo que su empresa solamente, aumentó las ventas entre un 20 a un
30 por ciento desde comienzo de este mes, habiéndose incrementado el jueves y
viernes previo a la inauguración.
Gran negocio: Miles y miles de vuvuzelas se venden en Sud
Africa y son usadas para llenar de decibeles los estadios. También se venden en
Londres.
Otra historia de éxito es el del fabricante y exportador de
las ya famosas vuvuzelas: Craig Marais declaró que lo que en un principio
pareció una "stupid idea", se transformó en un brillante negocio, con
dos fábricas trabajando a full en Joburg, con alrededor de 80 obreros. Marais
dijo que el negocio se le ocurrió cuando Sudáfrica recibio el año pasado a la
Copa Confederaciones, pero que lo terminó de armar seis meses antes del
Mundial. Sonriente sostuvo que ya puede considerarse millonario. Para tener una
referencia de esta brillante idea, hay que decir que la cadena británica de
supermercados Sainsbury's - la misma que distribuye vinos importados de
distintos orígenes en sus locales, y que fuera noticia por promover la venta de
vinos envasados en botellas pet - está batiendo récords de venta con mas de
40.000 vuvuzelas que ofrece a sus clientes ingleses con souvenirs de Sud
Africa, como recetas de la cocina del país sede del Mundial. Y si esto ocurre
afuera, cuántas vuvuzelas vendió ya fronteras adentro el bueno de don Craig?
Para dimensionar el negocio éste, y el de otros productos, hay que mencionar
ademas que 450.000 fanáticos han llegado hasta ahora para presenciar el mundial
y que una entrada para la final del 11 de julio es ya un rarísimo objeto de
culto y, por lo mismo, tiene un valor similar al de un Stradivarius.
En la misma línea, tiendas, supermercados, casas de
artículos de deportes, etc. no dan abasto, y mercaderías como camisetas,
calzados, pantalones y todo cuanto lleve el sello del Mundial, desaparecen de
los anaqueles apenas son bajados de los transportes que lo conducen desde las
fábricas.
La adhesión al conjunto Bafana Bafana llegó a tal extremo que
varios porristas e hinchas de otros equipos decidieron alentarlo en su último
partido. Así, la "banda de locos" chilenos - después del triunfo que
degustaron frente a Honduras, se declararon fanáticos de ellos y los
acompañaron con sus cantos.
"Nunca he visto ningún ambiente como éste", dijo
el aficionado chileno Ignacio Urzúa, oriundo de Santiago. "Basta con mirar
a este lugar, es asombroso." Urzúa fue parte de un grupo de chilenos que
llegaron a Sudáfrica el lunes. Dijo que sólo tenía cosas buenas que decir sobre
el país, embargado por la felicidad de haber contemplado un triunfo de su
equipo que quebró 48 años de "malaria", bajo la batuta del maestro
Bielsa.
Vigilantes privados abandonan los estadios del Mundial que
custodiaban en diferentes ciudades de Sud Africa como protesta, pidiendo
mejoras salariales.
En medio de
esta euforia, sorpresivamente, ayer la vuvuzelas callaron.
Fué exactamente cuando el uruguayo Diego Forlán decretó con
un bombazo el 3 a 0 a favor de Uruguay, mientras el portero Itumeleng Khune de
los Bafana, expulsado, enjugaba sus ojos repletos de lágrimas en el banco.
Que va a pasar ahora? Incógnitas. Por lo pronto, si el
equipo no le gana a Francia, no clasifica. Si no clasifica, pierde el 75 % de
la recaudación de sus sponsors. Y parte del negocio que genera el Mundial de
Sud Africa se cae. Como si fuera poco, aparecen los estigmas de una sociedad
que aún no termina de asimilar su historia: Ayer mismo se llevó a cabo una
marcha de 3.000 personas en Durban, para denunciar a la FIFA - al grito de
"Fuera la FIFA" - y al gobierno por sus prioridades de gastos, cuando
millones de personas viven en la pobreza. El movimiento fué en conmemoración
del 34 aniversario del levantamiento de Soweto, contra el regimen del Apartheid.
También 3.600 vigilantes privados abandonaron la custodia de
los estadios donde se juegan los partidos, reclamando mejoras salariales.
Fueron reemplazados por la policía de Sudáfrica que también reprimió a los que
reclamaban.
Dos caras de una moneda, que rueda en un escenario que
inunda de imágenes las pantallas del mundo.
Ricardo Brizuela
17 de junio de 2010
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